Advertencia emptor

Caveat emptor , (latín: “que el comprador tenga cuidado”), en la ley de transacciones comerciales, principio de que el comprador compra por su cuenta y riesgo en ausencia de una garantía expresa en el contrato.

Como máxima del derecho consuetudinario temprano, la regla se adaptaba bien a las compras y ventas realizadas en el mercado abierto o entre vecinos cercanos. La creciente complejidad del comercio moderno ha puesto al comprador en desventaja. Se ve obligado a confiar cada vez más en la habilidad, el juicio y la honestidad del vendedor y el fabricante.

La ley moderna de transacciones comerciales reconoce esto y protege al comprador al implicar varias excepciones al principio de caveat emptor. Así, en el caso de una venta por muestra, la ley implica una condición en el contrato de que el grueso de la mercancía corresponderá con la muestra en calidad y que el comprador tendrá una oportunidad razonable de examinar el grueso de la mercancía. Asimismo, cuando el comprador ha dado a conocer al vendedor el propósito particular para el cual se requieren los bienes, la ley implica una condición en el contrato subsiguiente de que la mercancía es de calidad comercial (promedio) y razonablemente apta para el propósito previsto.