Democracia deliberativa

Democracia deliberativa , escuela de pensamiento en teoría política que afirma que las decisiones políticas deben ser producto de discusiones y debates justos y razonables entre los ciudadanos.

En la deliberación, los ciudadanos intercambian argumentos y consideran diferentes reclamos que están diseñados para asegurar el bien público. A través de esta conversación, los ciudadanos pueden llegar a un acuerdo sobre qué procedimiento, acción o política producirá mejor el bien público. La deliberación es una condición previa necesaria para la legitimidad de las decisiones políticas democráticas. En lugar de pensar en las decisiones políticas como el agregado de las preferencias de los ciudadanos, la democracia deliberativa afirma que los ciudadanos deben llegar a decisiones políticas a través de la razón y la recopilación de argumentos y puntos de vista en competencia. En otras palabras, las preferencias de los ciudadanos deben moldearse mediante la deliberación antes de la toma de decisiones, en lugar de su propio interés. Con respecto a la toma de decisiones ciudadana individual y colectiva,La democracia deliberativa cambia el énfasis del resultado de la decisión a la calidad del proceso.

La deliberación en los procesos democráticos genera resultados que aseguran el bien público o común a través de la razón más que a través del poder político. La democracia deliberativa no se basa en una competencia entre intereses en conflicto, sino en un intercambio de información y justificaciones que respaldan distintas perspectivas sobre el bien público. En última instancia, los ciudadanos deberían dejarse influir por la fuerza del mejor argumento en lugar de por preocupaciones, prejuicios o puntos de vista privados que no son públicamente justificables para sus compañeros deliberantes.

Influencias tempranas

Dos de las primeras influencias en la teoría democrática deliberativa son los filósofos John Rawls y Jürgen Habermas. Rawls abogó por el uso de la razón para asegurar el marco para una sociedad política justa. Para Rawls, la razón restringe el interés propio para justificar la estructura de una sociedad política que es justa para todos los participantes en esa sociedad y asegura los mismos derechos para todos los miembros de esa sociedad. Estas condiciones aseguran la posibilidad de una participación ciudadana justa en el futuro. Habermas afirmó que los procedimientos justos y la comunicación clara pueden producir decisiones legítimas y consensuadas por parte de los ciudadanos. Estos procedimientos justos que rigen el proceso deliberativo son los que legitiman los resultados.

Características de la deliberación

Los teóricos deliberativos tienden a argumentar que la publicidad es una característica necesaria de los procesos democráticos legítimos. Primero, los temas dentro de una democracia deben ser públicos y deben debatirse públicamente. En segundo lugar, los procesos dentro de las instituciones democráticas deben ser públicos y estar sujetos al escrutinio público. Finalmente, además de recibir información, los ciudadanos deben garantizar el uso de una forma pública de razón para fundamentar decisiones políticas, en lugar de depender de fuentes de autoridad trascendentes disponibles solo para un segmento de la ciudadanía, como la religión revelada. La naturaleza pública de la razón utilizada para fundamentar las decisiones políticas genera resultados que son justos y razonables, pero que están sujetos a revisión si así lo justifica la nueva información o una mayor deliberación.

Algunos teóricos deliberativos afirman que el proceso deliberativo de intercambiar argumentos por puntos de vista contrastantes puede y debe producir un consenso. Otros piensan que el desacuerdo permanecerá después de que se complete el proceso deliberativo, pero que la deliberación puede producir resultados legítimos sin consenso. Incluso cuando el intercambio de razones, argumentos y puntos de vista no parece producir un resultado claro, muchos teóricos deliberativos sugieren que la disidencia producida y el debate continuo fortalecen el proceso democrático.

Debido a que el proceso deliberativo requiere que los ciudadanos comprendan, formulen e intercambien argumentos para sus puntos de vista, es importante formular normas de comunicación clara y reglas de argumentación. Los ciudadanos deben poder presentar sus reclamos de manera comprensible y significativa a sus compañeros deliberantes. Estas afirmaciones también deben estar respaldadas por una argumentación y una razón que haga que estos puntos de vista sean públicamente justificables para los deliberadores situados de manera diferente.

La mayoría de las teorías de la democracia deliberativa sostienen que la máxima inclusión de ciudadanos y puntos de vista genera los resultados políticos más legítimos y razonables. Además de mejorar el nivel de discusión y dar cuenta de la mayoría de los argumentos, los procesos deliberativos más inclusivos son más justos porque más personas tienen en cuenta sus puntos de vista. Esté presente o no la opinión de un ciudadano en el resultado, al menos ha sido incluida en el debate por los deliberadores ciudadanos.

Desafíos a la teoría democrática deliberativa

Muchos teóricos consideran los siguientes posibles problemas con las teorías de la democracia deliberativa. Si solo ciertos modos de expresión, formas de argumentación y estilos culturales son públicamente aceptables, las voces de ciertos ciudadanos quedarán excluidas. Esta exclusión disminuirá la calidad y legitimidad de los resultados de los procesos deliberativos. Además, la deliberación asume la capacidad de los ciudadanos para ser razonables, cooperar, unificar y dar forma a sus puntos de vista basados ​​en el debate racional y los puntos de vista de los demás. Algunos argumentan que esto puede ser más de lo que los seres humanos son capaces de hacer, ya sea por la naturaleza humana o por las desigualdades y prejuicios sociales ya existentes. Condiciones sociales, como las desigualdades estructurales ya existentes, el pluralismo, la complejidad social, el creciente alcance de las preocupaciones políticas,y la imposibilidad de que los ciudadanos afectados tengan foros en los que deliberar son también razones por las que algunos son escépticos sobre la viabilidad de una forma deliberativa de democracia.

La teoría democrática deliberativa lleva las preocupaciones éticas al ámbito de la toma de decisiones democrática. El objetivo último de las prácticas democráticas deliberativas es una mayor participación ciudadana, mejores resultados y una sociedad más auténticamente democrática.