Estado fallido

Estado fallido , un estado que es incapaz de realizar las dos funciones fundamentales del Estado-nación soberano en el sistema mundial moderno: no puede proyectar autoridad sobre su territorio y pueblos, y no puede proteger sus fronteras nacionales. La capacidad de gobierno de un estado fallido se ve atenuada de tal manera que no puede cumplir con las tareas administrativas y organizativas necesarias para controlar a las personas y los recursos y solo puede proporcionar servicios públicos mínimos. Sus ciudadanos ya no creen que su gobierno sea legítimo y el estado se vuelve ilegítimo a los ojos de la comunidad internacional.

Un estado fallido se compone de instituciones débiles y defectuosas. A menudo, el ejecutivo apenas funciona, mientras que el legislativo, el poder judicial, la burocracia y las fuerzas armadas han perdido su capacidad e independencia profesional. Un estado fallido sufre de infraestructuras que se desmoronan, suministros de servicios públicos e instalaciones educativas y de salud que fallan, y un deterioro de los indicadores básicos de desarrollo humano, como la mortalidad infantil y las tasas de alfabetización. Los estados fallidos crean un entorno de corrupción floreciente y tasas de crecimiento negativas, donde la actividad económica honesta no puede florecer.

Las dinámicas que conducen al fracaso estatal y lo agravan son muchas y variadas, incluida la guerra civil, la violencia étnica o el genocidio, y el gobierno depredador y el comportamiento burocrático. El fracaso del estado viene en grados y a menudo es una función tanto del colapso de las instituciones estatales como del colapso social. Un estado fuerte proporciona garantías fundamentales a sus ciudadanos y a otras personas bajo su jurisdicción en los tres ámbitos interrelacionados de seguridad, economía y política. Un estado fallido no puede mantener el monopolio del uso legítimo de la violencia y minimizar los conflictos internos. No puede formular o implementar políticas públicas para construir efectivamente infraestructura y brindar servicios o políticas económicas efectivas y equitativas. Adicionalmente,no puede garantizar la representación y el empoderamiento político de sus ciudadanos ni proteger las libertades civiles y los derechos humanos fundamentales. Por lo tanto, el fracaso del estado se manifiesta cuando un estado ya no puede brindar seguridad física, un entorno económico productivo y un sistema político estable para su gente.

El colapso total del estado marca la fase final y extrema del fracaso estatal, y muy pocos estados pueden describirse como completamente fallidos o colapsados. Sin embargo, la investigación demuestra que muchos estados padecen varios grados de debilidad y, por lo tanto, son candidatos potenciales al fracaso. Los estados débiles fracasaban con una frecuencia cada vez mayor, la mayoría de ellos en África, pero también unos pocos en Asia y el Medio Oriente, y se sabe que los estados fallidos son hospitalarios y albergan a actores no estatales peligrosos, como los caudillos y los grupos que cometen actos terroristas. Por ejemplo, a finales del siglo XX, Somalia se hundió en el colapso estatal bajo los señores de la guerra rivales, y Afganistán, un estado fallido bajo el régimen talibán, albergaba al grupo terrorista al-Qaeda. Además,El fracaso estatal plantea problemas humanitarios urgentes y posibles responsabilidades de ayuda de emergencia y construcción del Estado para la comunidad internacional. En consecuencia, la comprensión de la dinámica del fracaso estatal y el fortalecimiento de los Estados-nación débiles en el mundo en desarrollo asumieron una nueva urgencia.