Glocalización

Glocalización , la ocurrencia simultánea de tendencias universalizantes y particularizantes en los sistemas sociales, políticos y económicos contemporáneos. El término, un híbrido lingüístico de globalización y localización, fue popularizado por el sociólogo Roland Robertson y acuñado, según él, por economistas japoneses para explicar las estrategias de marketing global japonesas.

La noción de glocalización representa un desafío a las concepciones simplistas de los procesos de globalización como expansiones lineales de escalas territoriales. La glocalización indica que la creciente importancia de los niveles continental y global se está produciendo junto con la creciente importancia de los niveles locales y regionales. Las tendencias hacia la homogeneidad y la centralización aparecen junto a las tendencias hacia la heterogeneidad y la descentralización. Pero la noción de glocalización conlleva un cambio de perspectiva aún más radical: apunta a la interconexión de los niveles global y local. La mayoría de los usuarios del término asumen un sistema de dos niveles (global y local), citando fenómenos como la hibridación como resultado de una creciente interconexión. Los espacios locales se configuran y las identidades locales se crean tanto por contactos globalizados como por circunstancias locales. Así,La globalización no implica ni el fin de la geografía ni la disminución de la heterogeneidad.

Glocalización en un sistema de dos niveles

En el contexto del marketing, la glocalización significa la creación de productos o servicios para el mercado global adaptándolos a las culturas locales. Por ejemplo, en Francia, McDonald's reemplazó a su familiar mascota Ronald McDonald con Asterix, un popular personaje de dibujos animados francés.

Robertson rechaza las polaridades esencialistas entre lo global y lo local, como entre la globalización económica y la cultura local. Tradicionalmente, las identidades locales se han inventado y nutrido principalmente a través de contactos con otros. Han sido estimulados y moldeados principalmente por la interacción, la comparación y las tendencias translocales. Hay dos reacciones y resultados típicos de esta interacción de fuerzas globales y locales; ambos fomentan la diversidad. La reacción oportunista es la creación de híbridos. Especialmente en las ciudades del mundo donde los inmigrantes y las élites deben adaptarse entre sí y mantener lazos en el extranjero, surgen culturas e identidades mixtas. La reacción rebelde es fomentar una identidad de resistencia que defienda la historia, las tradiciones y las culturas auténticas locales.

Lo local está formado fundamentalmente por lo global, pero lo contrario también es cierto. La apertura de las fronteras nacionales al comercio y la inversión solo aumentó la importancia económica de la ubicación. De manera similar, la economía de la información en expansión no dispersó la producción y el consumo en el espacio geográfico. En cambio, el entorno económico resultante se caracteriza por la agrupación de empresas en ciudades-regiones específicas y por la concentración geográfica. Algunos ejemplos son los distritos financieros de Londres y Nueva York y la industria informática de Silicon Valley. Así, la globalización incrementa la diferenciación territorial tanto en términos culturales como económicos. Los entornos locales desempeñan un papel importante en una economía y una sociedad en red al proporcionar contenido y apoyo contextual para las innovaciones. Además, hay margen para la agencia local;hay muchas escalas y flujos divergentes que unen lugares y personas. Ciertamente, la economía está a la vanguardia de los procesos de glocalización, pero más allá de la dinámica de acumulación de capital hay otros motivos. La cultura y el medio ambiente, por ejemplo, proporcionan otros puntos focales y perspectivas para la creación de redes e innovación glocalizadas.

Glocalización en un sistema de tres niveles

Los procesos de glocalización también pueden entenderse en un sistema de tres niveles que contiene niveles subnacional (o local), nacional y supranacional (o global). El sistema político moderno ha sido moldeado fundamentalmente por la norma de soberanía nacional. Los ejecutivos nacionales ocupan una posición de guardián entre la esfera política nacional e internacional porque son los únicos actores legítimos en ambas esferas. En este contexto, la glocalización apunta a un aumento de las interacciones transnacionales entre entidades subnacionales de diferentes países ya contactos entre entidades subnacionales y supranacionales, ambas generalmente eludiendo el nivel nacional y socavando la posición de guardián de los ejecutivos nacionales.

Que entidades políticas subnacionales como estados, provincias y ciudades se involucren en actividades internacionales puede interpretarse como una reacción a los procesos socioeconómicos de glocalización. Las regiones urbanas que sirven como puntos nodales para la economía de la información y de la red se están separando del contexto nacional porque sus destinos dependen más de sus contactos internacionales que de sus contactos nacionales. Intereses divergentes y actividades autónomas en el ámbito internacional son las consecuencias.

Existe otra línea de argumento para explicar la mayor participación de las entidades políticas subnacionales en las actividades internacionales. El punto de partida de esta línea de razonamiento es el supuesto de que la integración socioeconómica transnacional ha fortalecido los roles de los ejecutivos nacionales. Para regular las interacciones socioeconómicas a mayor escala, los ejecutivos nacionales han adquirido con éxito más competencias y han logrado reducir las restricciones y controles que suelen enfrentar en los procesos políticos puramente domésticos. Desde este punto de vista, las actividades transnacionales de los actores subnacionales son estrategias para defender la autonomía y las competencias o para compensar la pérdida de libertad regulatoria utilizando medios de gobernanza no regulatorios.